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domingo, 14 de abril de 2013

Las cabezas picassianas de Andy Warhol

Andy Warhol. Head (after Picasso),1985.

Las últimas obras de Pablo Picasso atrajeron la atención de numerosos artistas en Nueva York, especialmente a raíz de la retrospectiva que le dedicó en 1980 el Museum of Modern Art, que se anunció como la exposición más completa sobre la obra de Picasso que se había hecho hasta la fecha en Estados Unidos. Este acontecimiento reavivó el interés por la pintura, especialmente en los jóvenes artistas, como George Condo o Jean-Michel Basquiat. Andy Warhol, mentor de éste último, se enfrentó finalmente a la obra de Picasso, a quien reverenciaba desde los años sesenta.

En 1985, Warhol compró la obra de Picasso Cabeza de mujer (1965), y realizó una serie de diecinueve pinturas inspiradas en ésta y otras obras similares. En concordancia con la moda de la vuelta a la pintura, Warhol abandonó para estas obras la serigrafía y las realizó con el pincel. Seleccionó una serie de obras lo más banales posible dentro de la producción de Picasso (sobre todo dibujos, que tomó del famoso catálogo razonado de Christian Zervos), proyectó una transparencia de cada una de ellas en un lienzo, y dibujó sus contornos. Siguiendo un procedimiento casi serial, fue transformando este esquema a su antojo, jugando con los colores y las líneas, reduciendo las imágenes a sus elementos esenciales hasta que dejasen de parecer un Picasso. En una de estas obras, Warhol une cuatro dibujos de Picasso en una sola imagen, como solía hacerlo en muchas de sus creaciones, lo que permite realizar un paralelismo entre la enorme productividad del pintor español y los productos manufacturados de Warhol.
                                                                              

sábado, 13 de abril de 2013

Las femmes fatales de Picasso y De Kooning

P. Picasso, Las señoritas de Avignon, 1907, Moma
W. De Kooning, Two women, 1951, Collección Steve Martin*
  
En los años 1983-1984, con motivo de unas exposiciones en Nueva York sobre De Kooning y Picasso, se le pidió a Robert Rosenblum escribir sobre los dos artistas. Y el crítico de arte americano, en un breve ensayo titulado Las mujeres fatales de Picasso y De Kooning* escribió sobre la idea de la figura femenina.

De Kooning era 23 años más joven que Picasso. De origen holandés, se estableció en Nueva York a sus 22 años y tuvo la oportunidad de conocer a la obra de Picasso, como hicieron todos los artistas que vivían en la metrópolis americana durante los años 1930-1940, en el Museum of Modern Art del West Fifty-third Street en la Gallatin Colection del New York University del Washington Square o en la retrospectiva de 1939 organizada por Alfred Barr. Si Pollock, Newman o Still intentaron destruir a Picasso alejándose de lo figurativo, De Kooning fue el único que se aferró en la figura humana femenina. En los años 1950-1953 pintaría una serie de mujeres que el mismo describió como: ...female painted through all the ages, all those idols…


jueves, 11 de abril de 2013

Picasso en el expresionismo abstracto


John Graham. White Pipe, 1930
NY University Art Collection, Nueva York
El origen del expresionismo abstracto americano sucede en una época convulsa y de transformaciones, tanto en el ámbito político-social como en el cultural. Entre la Gran Depresión de los años treinta y el fin de la Segunda Guerra Mundial, los conflictos y el establecimiento del nuevo orden mundial  desembocarán en una profunda crisis moral que afectará también a la cultura. El mundo del arte en EEUU vive una etapa de renovación, vinculada a la transformaciones que experimenta el propio país y a las instituciones gubernamentales -Federal Arts Projects (FAP)- que junto a la proliferación de museos y galerías, empiezan a promover un arte de vanguardia propiamente americano. Con todo, en esta primera etapa está aún muy presente la influencia de la vanguardia europea del lenguaje cubista y el neoplasticismo de Mondrian en los Artistas Abstractos Americanos (AAA) en su camino hacia la abstracción pura. 

En realidad, aunque coincidían en algunos presupuestos, ninguno de los innovadores del expresionismo abstracto perteneció nunca al AAA. Se aglutinaban en tres grupos: “The Ten” con Rothko y Gottlieb; un segundo grupo en torno a la escuela de Hans Hofmann y un tercero que incluía a Davis, Gorky, De Kooning, John Graham y David Smith. Picasso será realmente importante para los dos últimos grupos. Su método compositivo proporcionó la base para las enseñanzas de Hofmann que se fundamentan en el dibujo de Picasso y el color de Matisse. Para Hofmann eran tres los factores a tener en cuenta a la hora de pintar: la naturaleza y sus leyes, la personalidad, imaginación y intuición espiritual del artista; y el medio y las leyes que le son propias.

lunes, 8 de abril de 2013

La retrospectiva de 1939 y su impacto sobre Louise Bourgeois


Louise Bourgeois, cuyo trabajo hemos podido ver en la reciente exposición de la Casa Encendida, se cuenta entre los artistas que visitaron la retrospectiva que el MoMa realizó sobre Picasso en 1939:  "Picasso: Forty Years of his Art". El catálogo de esta exposición se convertirá en un muestrario de la vanguardia europea para los artistas americanos de los años 40 y 50. Esta muestra, organizada por  Alfred Barr,  tenía como fin mostrar la diversidad de las obras de Picasso, creando así ese abanico de posibilidades de vanguardia que tanto sorprendió a artistas como Louise  Bourgeois. Barr ya había optado por subrayar la figura de Picasso en exposiciones previas, como "Cubism and Abstract Art" (con 29 obras de Picasso) y "Fantastic Art, Dada, Surrealism" (con 8 obras del español). Ambas exposiciones, de 1936, son sólo el preludio de cómo el MoMa, en 1938-39, adquiere Girl before a Mirror (1932) y Les Demoiselles d´Avignon (1907). La adquisición de esta última obra se anuncia junto con la exposición, pues Barr sabe que esto aumentará el atractivo de la muestra. Además, con estas dos adquisiciones el Modern consigue tener la colección de Picassos más importante del momento. 
Quarantania, 1941,  Whitney Museum of American Art

Louise Bourgeois, francesa, se trasladó a Nueva York con su pareja, Robert Goldwater. En Nueva York, una joven Louise de 28 años visitó la retrospectiva de Picasso y nos dejó escrita la siguiente impresión sobre la exposición del MoMa: "Habréis oído que hubo una exposición de cuatrocientas obras de Picasso (cuarenta años de trabajo). Era tan bonita, y revelaba tanto genio y una colección tan inmensa de tesoros que no volví a tocar un pincel durante un mes. Me quedé completamente bloqueada.".

En 1940-41 Louise hace dos obras sin nombre que se ha relacionado con la impresión que esta retrospectiva le causó. En ambas obras vemos rostros de perfil (en la imagen de abajo a la derecha, en blanco y negro) que, ciertamente, parecen tomados del vocabulario picassiano. La exposición del Withney Museum propone que también esté en relación con Picasso la escultura Quarantania de Bourgeois, que podría estar directamente inspirada de unas esculturas de Picasso publicadas en los Cahier d´art.


miércoles, 3 de abril de 2013

Lichtenstein. El Picasso más Pop.

Conocido es el caso de que Picasso anduvo allá por 1937 por la Rue des Grands Agustins de París, donde instalaría su estudio. Este estudio abrió su puerta tras la Segunda Guerra Mundial a Roy Lichtenstein, que animado por la obra del pintor había querido conocer el lugar donde la había creado. Lichtenstein, abrumado por la emoción y el entusiasmo de tal oportunidad, no cruzó la puerta: empieza así la marca de Picasso sobre el americano.

Picasso ve en el cubismo una suma de destrucciones. Partiendo de un determinado objeto, es posible realizar muchas abstracciones, cada una de las cuales arroje cierta luz sobre la oculta verdad. La realidad es para él la suma de toda posibilidad.   

Picasso atiende a otras culturas, a otro tiempo, mitologiza, Picasso reflexiona.

Picasso dijo en su día para llegar a una abstracción es necesario partir siempre de una realidad concreta…siempre hay que comenzar por algo completo. Luego, despojándoles de todos los rastros de la realidad, ya no habrá ningún peligro porque la idea del objeto habrá dejado ya una impronta indeleble. La realidad es lo que pone en marcha al artista, lo que exalta sus ideas y mueve sus emociones.

Era inevitable, con todo esto no podía menos que admirarle. Su tentación se convierte entonces en encontrar la vanguardia histórica, consagrada a lo eterno por su merecido derecho a conservarse en los mejores museos, pero siempre igual de sorprendente.

martes, 2 de abril de 2013

Max Weber: la llegada de Picasso a Nueva York


Max Weber, Two Figures, 1910
La introducción en Estados Unidos de la vanguardia europea, y en concreto, de la obra de Picasso, se la debemos en buena medida a Max Weber. Este ruso de nacimiento se trasladó con sólo diez años a Norteamérica, donde inició una formación artística que se vería completada en su viaje a París, a donde marchó en 1905. Fue en la capital francesa donde pudo conocer  el nuevo arte que se extendía por Europa: estudió junto a Matisse, conoció la obra de Cézanne y Picasso, y entabló amistad con una de las familias de coleccionistas más influyentes, los Stein.
De vuelta a Nueva York, Max Weber trajo consigo el conjunto de pinturas que había realizado durante sus años parisinos, así como una pequeña colección de arte contemporáneo que incluía una obra de Matisse, copias en blanco y negro de algunas pinturas de Cézanne, y junto a ello, un pequeño bodegón de Picasso. Es gracias a los detalles que de la compra de esta naturaleza muerta recogen algunos documentos conservados, como podemos afirmar que Weber conoció el estudio de Picasso en Bateau Lavoir mientras estuvo en París.

El interés que Picasso despertó en Weber desde el primer momento, no sólo lo podemos comprobar en la adquisición de sus obras, como la que hemos mencionado, sino también en la pintura que el propio Weber realizaría tanto en sus años en París como en los posteriores. En efecto, mientras los neoyorquinos eran casi desconocedores de ese nuevo arte europeo, Picasso, así como Matisse, Cézanne o Braque, despertaron pronto la admiración de Weber, convirtiéndose en importantes referentes para su pintura.


En los próximos días...

En septiembre de 2006, el Whitney Museum of American Art (Nueva York) organizó una exposición que examinaba el papel fundamental de Pablo Picasso en el desarrollo del arte en Estados Unidos durante el siglo pasado.

Picasso and American Art en el Whitney Museum of American Art. Photograph by Sheldan C. Collins.
Picasso and American art, que posteriormente viajó al San Francisco Museum of Modern Art y al Walker Art Center de Minneapolis, se basaba en la yuxtaposición de obras de Picasso con pinturas, esculturas y dibujos creados en respuesta a éstas por un grupo muy heterogéneo de sus contemporáneos y sucesores.

Aunque Picasso nunca visitó los Estados Unidos, sus obras enseguida cruzaron el Atlántico al ser adquiridas por grandes coleccionistas y museos norteamericanos, además de para exhibirse en  importantes exposiciones, como el Armory Show de 1913.

La posibilidad de un contacto directo con las obras de Picasso dejó su huella en varias generaciones de artistas, algunos de los cuales interpretaron abiertamente su estilo o tomaron su trabajo como punto de partida, mientras que otros muchos también se interesaron por el que era considerado el artista más importante del siglo, aunque la influencia de éste no sea tan clara en sus obras.

"Los tres músicos" de Picasso (1921), y detalle de "Colonial Cubism" de Stuart Davis (1954).
Copyright 2009 The New York Times Company
La muestra, cuyo catálogo puede consultarse en la biblioteca del MNCARS, incluía obras de un gran número de artistas, como Max Weber, Stuart Davis, Louise Bourgeois, Arshile Gorky, Willem de Kooning, Jackson Pollock, Roy Lichtenstein, Jasper Johns o Andy Warhol. Seleccionaremos algunos de ellos y analizaremos la presencia de Picasso en su producción artística.